¡Hola! Bienvenido seas, ser vivo denominado humano que flota en el hiperespacio junto a mí en este planeta que llamamos "Tierra". Mi nombre es Rocío, comúnmente conocida como Roci. Una persona algo misteriosa y complicada, con una mente enrevesada y atormentada por preguntas día tras día. Soy bastante reflexiva y me gusta darle vueltas a las cosas, rizar el rizo, enrollarme más que las persianas... Hablando sobre las cosas que me parecen interesantes y mostrando mi lado más vulnerable a aquellos que sientan curiosidad por ello. Por lo cuál, este lugar será mi "vertedero mental". No niego que de vez en cuando haga algún que otro trabajo de filosofía aquí, ya que creé este blog con esa intención. Pero, bueno, ya que lo creé, ¿Por qué no sacarle provecho y hacer alguna que otra reflexión momentánea?
Bienvenidas, mis queridas lechuzas ♡ ¿Qué tal habéis estado? Yo he estado bien, y espero que vosotros igual. Y hoy, hoy les traigo cremita. ¿Que por qué? ¡Pues porque hablaremos de una cosa super interesante! Y no es nada más ni nada menos que de: ¡Judith Butler! ¡Es ella! <3 ... ¿Cómo? ¿¡Que no sabes quién es!? ¡Oh Dios mío! ¡Déjame arreglar eso ahora mismo! Esta señorita que te acabo de mencionar, Judith Butler, es una filósofa posestructuralista (Corriente francesa nacida a mediados del siglo XX) judeo-estadounidense. Y os preguntaréis; ¿Por qué es tu ídola? Bueno, mis lechucitas, ¿Acaso no sabéis quién anda tras estas palabritas? ¡Nada más y nada menos que una personita no-binaria! Así es, y le debo esta identificación a esta señorita y a sus aportaciones a la teoría queer con la cuál me sentí tan identificada. "Pero acabas de usar el término 'identificada', ¿No te encasilla eso en ser una chica?" ¡Uy, amiwi, qué equivocada es esa idea! Ven, te voy a guiar. En...