¡Bienvenidas mis queridas lechucitas! ¿Me echabais de menos? ¡Yo a vosotros sí! Pero qué deciros, no tenía ni idea de qué subir por aquí sin la ayuda de los trabajos de Filosofía que manda mi profesora. (Eso suena bastante curioso, quiero decir, ¿Quién iba a decir que un alumno diría que los trabajos que mandan sus profesores les ayudan?) ¡Y sí! Hoy volvemos con las cositas filosóficas, en este caso, con la apasionante hipótesis de "El Cerebro en una Cubeta" (Suena al título de una peliculaza o de una pedazo de canción, ¿No es así?), de Hilary Putnam. En sí, la hipótesis es algo simple, y su propio nombre os lo resume perfectamente. Esto es así; imagina que tienes un cerebro y lo metes en una cubeta, con líquido para que tu cerebro no se quede tieso, y le conectas mini-cables en las neuronas para transmitirle estímulos en forma de descargas eléctricas. Porque sí, mis lechucitas, las sensaciones que tenéis como por ejemplo, las maripositas en el estómago al ver a la persona qu...
¿Filosofía? Un concepto demasiado abstracto que, a pesar de que nos esforcemos, nunca vamos a comprender por mucho que digamos que lo hacemos. A veces es increíble el esfuerzo que hace el ser humano por comprender y nombrar todo lo que puede pasar ante sus ojos y sus pensamientos, ¿Eh?